¿Sabías que los científicos de INTA usan Auravant? Conversamos con el ing. agr. Federico Garello sobre su trabajo con nuestra plataforma para la investigación de suelos halomórficos de la Cuenca del Salado (Buenos Aires).

Cada vez más científicos de INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) usan nuestra plataforma. A partir del acuerdo de colaboración que celebramos con el instituto en 2019, sus miembros tienen acceso a las funcionalidades premium en el Espacio INTA de Auravant y, en el último tiempo, demostraron que le están sacando gran provecho.

Uno de ellos es el ingeniero agrónomo Federico J. Garello, becario doctoral INTA-CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Cuenca del Salado, AER Chascomús (pcia. de Buenos Aires) y ayudante de primera ad honorem en la cátedra de Edafología de FAUBA. Conversamos con él sobre su experiencia con la plataforma y los detalles de su trabajo con suelos halomórficos.

– ¿Te resultó práctica la plataforma?

– Es muy simple de usar. Muy intuitiva y fácil. Uno de los capítulos de mi tesis es sobre el uso de imágenes satelitales para hacer manejo por ambiente en estas zonas. En ese caso, la aplicación Auravant me permitió ser más rápido en el procesamiento de imágenes que ya tienen cargadas y directamente buscar ambientar los lotes sin tener que descargarlas y procesarlas yo mismo.

– ¿Cómo estás usando Auravant en tu investigación?

– Mi tema de investigación son los suelos halomórficos de la Cuenca del Salado, que presentan una alta variabilidad espacial. La plataforma me permitió ambientar lotes usando diferentes índices espectrales en momentos de cultivos de maíz, en los que hice un muestreo de suelos en grilla, para posteriormente analizar las variables químicas del suelo que generan cambios dichos índices espectrales. De esta manera, al conocer las limitantes de cada ambiente, se podrán ajustar mejor las prácticas de manejo para cada ambiente en particular y generar una mayor estabilidad productiva y económica a los productores.

– ¿Con qué índices trabajaste? ¿Nos explicarías más en detalle cómo es esa relación entre índices y suelos?

– La plataforma tiene más, pero yo particularmente trabajé con NDVI y NDWI. ¿Cuál es la idea original? (Ver) si ese índice espectral se correlaciona con alguna variable del suelo. Si los cultivos están censando algo en el suelo. Eso ya lo hice: un muestreo de los suelos en el que vi estas propiedades químicas. Y se correlatan bastante. Los problemas que hay en el suelo significan que los cultivos crecen menos y eso el satélite lo capta.

El paso posterior es hacer un manejo diferencial en ambientes donde hay menos o más productividad. Ahora, con la gente del equipo en el que estoy, definimos tres zonas de productividad dentro del lote: alta, media y baja. Y en cada uno de esos sectores usamos tres densidades distintas de maíz. Entonces, ahora que todavía no se cosechó, la idea es ver qué densidad se adapta mejor a ese tipo de suelo, a ese ambiente hecho con la aplicación Auravant.

– ¿Y cuál sería el siguiente paso?

– Como trabajamos en investigación científica, la idea es publicar y las revistas científicas te piden al menos dos años de evaluación. O sea que la idea sería hacer de vuelta este ensayo el año que viene. La variación interanual es muy alta, te llueve más de un año al otro y capaz que las respuestas del cultivo son distintas. Ahora estamos enfocados en maíz, pero la idea sería incorporar otras especies. Por ejemplo, soja o sorgo, que son los cultivos que los productores de la región de Chascomús más realizan.

– ¿Y se puede replicar en otros lugares?

– En otras zonas ya se aplica. Yo soy de Córdoba y allá el INTA usa mucho este tipo de tecnología, el uso de imagen satelital para mapear y ambientar lotes. Es acá, en la zona de la Cuenca del Salado, donde es un poco incipiente porque los suelos son más variables. Entonces es muy importante que la imagen del satélite tenga una resolución alta, algo que antes no estaba tan disponible o había pocas fotos de poca resolución.

– Es decir que el diferencial del estudio es que está enfocado a esa zona específicamente.

– Exacto. Y ajustar. Porque acá el ambiente de mala productividad quizás es mucho peor que un ambiente de mala productividad en Córdoba. Porque acá tienen sales. Un campo bueno en la Cuenca del Salado es como un campo de mediana productividad en Córdoba o en el norte de Buenos Aires. Entonces también hay que ajustar el techo del mejor ambiente y el piso del peor ambiente. Para eso, hay que hacer las calibraciones locales. Estamos haciendo eso.

– ¿Y cuáles serían los principales beneficios para el productor? ¿Mayor productividad?

– Esto ayuda no sólo a productores sino también a otros colegas agrónomos a tomar decisiones de acuerdo con el comportamiento del cultivo en ciertos ambientes. Debemos tratar de que el productor no sólo busque productividad sino también estabilidad y que tenga una mayor conciencia ambiental. ¡Y nosotros también! Porque hay muchos agrónomos que todavía no tomamos conciencia ambiental. La sociedad lo está demandando. Y este tipo de herramientas te ayudan en eso. Va todo de la mano, con la productividad y la persistencia de la empresa desde el punto de vista económico y rentable.